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“Este curso es la fuente del Ministerio de Defensa para obtener investigadores preparados en accidentes aéreos"

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El curso INACCaero concluye su quinta edición y se consolida como la formación continua de referencia para las instituciones y organismos encargados de velar por la seguridad aérea.

Con los 52 diplomas que se entregaron en el acto de clausura de la quinta edición del Curso de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aeronaves (INACCaero) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), los alumnos formados en este título propio de posgrado conforman un total de 276 profesionales de muy diferentes ámbitos (ingenieros, pilotos, médicos, abogados, periodistas…) que han adquirido los conocimientos básicos para poder participar eficientemente en una investigación de este tipo, tanto en el caso de aeronaves civiles como militares.

“La CITAAM (Comisión de Investigación de Accidentes de Aeronaves Militares) ha participado en este curso desde sus inicios y de hecho es la única fuente del Ministerio de Defensa para obtener investigadores preparados”, afirmó el Coronel Eduardo Garvalena. Las cinco ediciones de este curso en el que se ha realizado un gran esfuerzo por reunir a los mejores profesionales para impartir las distintas materias lo han consolidado en el panorama formativo aeronáutico hasta convertirlo en un referente para las instituciones, organismos y asociaciones en las que la seguridad aérea es una prioridad irremplazable.

Tal es el caso de Agencia Estatal de Seguridad Aérea, donde reconocen que “el transporte aéreo es el modo de transporte más joven pero el más seguro y ello se debe a esas investigaciones de los incidentes y accidentes, puesto que su objetivo es aprender del error y mejorar con los fallos”, en palabras de Marta Lestau, directora de Seguridad de Aeronaves de la AESA. Igualmente, el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) y la Asociación Española de Pilotos Civiles Comerciales (AEP), ponen el foco en la preservación de la seguridad operacional y cómo va íntimamente ligada a la investigación de accidentes, por lo que la formación ofrecida por el INACCaero cuenta con su apoyo.

La última lección, dentro del acto de clausura, ha sido impartida por Barsen García-López, secretario general del Instituto Iberoamericano del Derecho Aeronáutico, del Espacio y de la Aviación Comercial (IIDAEAC), en la que a través de casos reales y ejemplos prácticos ha recordado que “el fin primordial de la investigación es evitar que en el futuro se repita un accidente por las mismas causas” y ha puesto sobre la mesa la necesidad de implementar las recomendaciones que emanan de los informes de las investigaciones de accidentes y que en pro de esa seguridad en algunos casos deben elevarse al grado de obligaciones.

Esta quinta edición ha tenido 15 alumnos en su modalidad presencial y 37 en modalidad semipresencial. Todos ellos han completado los cuatro módulos que componen las 110 horas lectivas del curso, que incluyen además varias visitas (Laboratorio de Materiales de la UPM, instalaciones de SENASA y la CIAIAC), el paso por el Crash Lab de la CITAAM en Cuatro Vientos para la parte práctica ejecutada con restos en un “lugar de accidente” simulado y un proyecto final presentado ante un tribunal.

Victoria Santana, alumna de la modalidad semipresencial, recomienda encarecidamente hacer este curso: "Animo a matricularse en INACCaero a todos los que tengan interés en conocer cómo se trabaja después de que haya sucedido un accidente o incidente de aeronave para evitar que este se vuelva a producir". La modalidad semipresencial permite que este curso traspase fronteras y en todas las ediciones hay una gran demanda desde fuera de España. En esta última edición, se ha seguido desde México, Chile, Luxemburgo o Alemania.

El director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) de la UPM, Javier Crespo, ha subrayado en su intervención que lo aeroespacial y las actividades ligadas a estos ámbitos “son una profesión de futuro y en la que los jóvenes están muy interesados”. Por su parte, la directora del curso INACCaero, Cristina Cuerno, agradeció el apoyo a los organismos que colaboran estrechamente en cada edición y apeló “al entusiasmo y la ética que gobiernan la actividad investigadora de los accidentes y que espera haber transmitido a los alumnos”.

 

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